Posteado por: beatou | 28/07/2009

La Historia de los 47 Rōnin

Escena de los 47 rōnin, obra de Kunikazu Utagawa

Escena de los 47 rōnin, obra de Kunikazu Utagawa

Muy conocida por algunos, un enigma para otros, la legendaria historia de los 47 ronín es un hito que no se puede ignorar. Una historia de honor, paciencia, estrategia y fundamentos filosóficos basados en la lealtad suprema.

 

La popularidad de la historia aumentó por la rápida modernización en la era Meiji, cuando muchos anhelaban un regreso a sus raíces culturales. La modernización traía consigo la creciente occidentalización de la sociedad nipona de aquellos años, representada en los usos y costumbres, la comunicación, vestimenta, formas de gobierno, etc., solo por nombrar algunos factores.

En este contexto, la historia de los 47 rōnin es una de las más celebradas en la historia samurái debido más que nada a que ocurrió en un tiempo en que la clase samurái (que era una clase social independiente de las demás) luchaba por tener un sentido en sí misma, pues eran guerreros sin batallas, una clase social sin función; dado que las pacificación, la unificación y la modernidad les había quitado protagonismo a nivel sociocultural.

¿Cómo comienza todo?

Dicen las crónicas que el shōgun Tokugawa Tsunayoshi vivía y gobernaba desde Edo (actual Tokyo), mientras que el Emperador, que tenía poco o nada de poder político, vivía en Kyoto. Para mostrar el respeto al Emperador, Tokugawa Tsunayoshi envió regalos y emisarios a Kyoto con motivo de la celebración del Año Nuevo y, en contrapartida, el Emperador envió a sus propios representantes a Edo en marzo de 1701.

Para recibir a los emisarios imperiales, Tsunayoshi nombró a dos jóvenes daimyos (señores feudales provinciales), uno de ellos era Asano Takumi No Kami Naganori, Señor del Castillo de Ako, en la provincia de Harima, esto con la finalidad de actuar como anfitrión durante la próxima visita de los Miembros de la Corte Imperial de Kyoto. Para cumplir con su nueva obligación, a Asano se le asignó a un destacado maestro de protocolo de la corte, el Señor Kira Kozukenosuke Yoshinaka (1641-1702), y su tarea era instruir en asuntos de etiqueta a Asano. Se dice que el maestro de ceremonias Kira tenía un carácter soberbio e irascible. De mal trato, irrespetuoso, impaciente, y por momentos violento.

Cuenta la historia que al parecer Kira pidió una gran suma de dinero a Asano en compensación por los servicios que le brindaba por el asesoramiento en etiqueta. Asano se negó a pagarle dado que consideraba que ambos no hacían más que cumplir con su deber por pedido del shogun. La verdad era que Kira odiaba estar en ese lugar, dada su investidura, haciendo lo que hacía, por lo que su trato se hacía cada vez más irritante.

Tanto Kira como Asano se disgustaban mutuamente y además se cuenta que Kira intentaba poner en ridículo y humillar constantemente a Asano quien en ese punto era su discípulo. Hasta que un día Kira fue demasiado lejos, colmó la paciencia de Asano con un insulto y la irreverencia hizo que la tirante relación explotara en el palacio del shōgun. Asano desenvainó su nihontō en un acceso de ira y la alzó sobre Kira. Éste resultó levemente herido con un pequeño corte, nada importante, algo menor, pero sirvió y alcanzó para que pusieran a Asano bajo arresto rápidamente.

En el interrogatorio Asano solo se arrepintió de no haber matado a Kira y dijo no guardar rencor al shōgun, el que terminó sentenciando a muerte por seppuku a Asano decretando la confiscación de sus ingresos y el arresto domiciliario de su hermano, Daigaku.

Rápidamente las malas noticias llegaron al castillo de Asano y sus servidores discutieron sobre la venganza sabiendo que esto traería consecuencias para ellos. A pesar de esto los ahora rōnin proclamaron un juramento secreto para vengar la muerte de su daimyo. Oishi Kuranosuke sugirió abandonar el castillo en paz y pelear por la familia Asano mientras que al mismo tiempo preparaban la venganza contra Kira, para la que planearon un cuidadoso camino. Kira, esperando represalias, incrementó su guardia personal y fortificó su residencia. El plan de Oishi era esperar a que su presa se confiara con el tiempo, mientras él esperaba el momento justo, para lo que los rōnin escondieron armas y armaduras en diferentes lugares, tomando trabajos menores  para acallar las sospechas de Kira y las autoridades, dispersándose y convirtiéndose en comerciantes, monjes, etc.

Ideograma de rōnin

Ideograma de rōnin

Ōishi comenzó a frecuentar burdeles y tabernas como si nada, incluso abandonó a su esposa, divorciándose de ella en el acto y enviándole lejos con sus dos niños más pequeños. En lugar de su esposa compró una joven concubina. A pesar de esto, Kira todavía temía una trampa, y envió espías para observar a los ex sirvientes de Asano.

Se cuenta que un día Ōishi regresó tan borracho que cayó en la calle dormido y los que pasaban se reían de él. Un samurai de Satsuma, pasando por aquel camino, se enfureció por este comportamiento por parte de un ex-samurái y por su falta de valor para vengar a su amo, así es que lo insultó, le pateó la cara (tocar el rostro de un samurái era un gran insulto), y escupió sobre él. Los espías informaron que los sirvientes de Asano eran unos samuráis mal hechos, sin valor, y deberían ser inofensivos; Kira pensó llegó que estaba a salvo y relajó a sus guardias.

El resto de los ronin reunidos en Edo en su papel de trabajadores y comerciantes, consiguieron acceder a la casa de Kira, familiarizarse con el diseño de la casa, y el carácter de todos dentro. Uno incluso (Kinemon Kanehide Okano) llegó a casarse con la hija del constructor de la casa, para obtener los planos. Otros se reunieron en secreto y consiguieron armas. Todo esto se informó a Ōishi.

Kira dudó de su situación de peligro y en un año bajó su guardia. Fue en este punto en el que los rōnin atacaron. Cuarenta y siete de ellos se reunieron la noche del 14 de diciembre de 1702. Una vez en la mansión de Kira, se dividieron en dos grupos, uno atacó por vanguardia y otro por retaguardia. Muchos hombres de Kira cayeron dado que fueron tomados por sorpresa, aunque opusieron buena resistencia (uno de los rōnin murió aquí). Kira fue encontrado fuera de la casa y presentado ante Oishi, quien le dio oportunidad de cometer seppuku. Como no respondió, Oishi lo decapitó con la misma daga con la que Asano cumplió su condena. La cabeza fue puesta en un balde y fue llevada al Sengakuji, donde estaba enterrado Asano. Después de presentar el sangriento trofeo al espíritu de su amo, se entregaron.

Otra de las tantas representaciones artísticas de la famosa historia

Otra de las tantas representaciones artísticas de la famosa historia

700 soldados fueron por ellos a Sengakuji; el señor Sengoku los trató muy bien, los alimentó y dio donde descansar. A Oishi le comentaron después de unos días que la gente estaba del lado de ellos, por eso se había retrasado la sentencia. El shōgun sabía que obedecieron y que no se habían comportado como criminales comunes, incluso se había creado un kabuki con su historia y eran héroes famosos.

El 4 de febrero de 1703, después de 47 días llegó su sentencia: Se les concedía el gran honor de morir por seppuku (ritual de suicidio con honor) y no morir como criminales. Oishi avisó de que lo harían por grados y pidió que su hijo Chisaka fuera el primero. [] 

Los rōnin fueron custodiados en grupos de cuatro por diferentes daimyō. Cuando murieron, fueron enterrados juntos en el Sengakuji incluso Terasaka Kichiemon, quien fuera perdonado y Sanpei Rayano, quien cometió seppuku, ya que al querer participar en la venganza no le fue permitido por su familia. Se dice que el samurái de Satsuma que escupió a Oishi vino al templo y también cometió seppuku para enmendar sus errores.

Al final, los 47 rōnin se convirtieron en leyenda; el Sengakuji es un lugar muy visitado aún y un lugar para modernos admiradores de lo que fue uno de los mejores ejemplos de lealtad samurái que emergió en el periodo Edo.

Esta es una historia popular que todavía toca el corazón de los japoneses después de 300 años exaltando la caballerosidad de los sirvientes, la justicia y la lealtad.

Las tumbas de los 47 rōnin

Las tumbas de los 47 rōnin

Hoy en día se pueden visitar las tumbas de Asano y de los 47 rōnin en el templo Sengaku, en Tokio, donde siguen venerando su memoria, poniéndoles incienso y celebrando un festival en el aniversario de su muerte.

Ōishi y los 46 guerreros de Harima descansan en Sengaku-ji (Templo de Sengaku)

Ōishi y los 46 guerreros de Harima descansan en Sengaku-ji (Templo de Sengaku)

 

 

 

Nota: Keanu Reeves (Matrix, Constantine) se encuentra involucrado en la realización cinematrográfica que dará vida a la historia de los 47 rŌnin, aunque la misma no será fiel dado que mezclará la historia original con elementos fantásticos.


Responses

  1. […] en héroes populares. Una de las historias más características y célebres es la de los «Cuarenta y siete ronin» (ya tratado en este […]


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